Manu y Yanet, familia Baobab

Manu y Yanet, familia Baobab

Hace 9 años que Manu y Yanet abrieron el restaurante. Primero, unos números atrás, en el 2 de Arzobispo Apaolaza. Después, en un local más grande donde poder dar de comer a más gente, pero con la misma intención: hacer sentir que la comida es una fiesta.

Ahora, dan un paso más: quieren jugar y mostrarse al mundo. Nueva imagen que desafía a los comensales y un zambullido en redes sociales para buscar la complicidad. El reto es la inspiración. Porque… no sólo de proteínas y aminoácidos vive el ser humano. Yanet y Manu, al frente del equipo Baobab, se sienten como trobadores gastronómicos, titiriteros de lo culinario.

¿Quiénes sois?

Qué pregunta tan complicada… Así, de golpe… Es desconcertante.
Los Titiriteros de Binéfar, que son clientes habituales, nos decían el otro día que esto de la cocina también es como un show y que hay varios niveles. Nosotros, como dijeron, somos “titiriteros de lo culinario”. Y sí, eso está bien. Somos como trovadores gastronómicos.
También somos intentantes de la vida y… Saltimbanquis amorosos.

Y ¿qué queréis ser de mayores?

Manu: Yo quiero ser pequeño. Quiero que me concedan tres deseos más. Quiero que me vuelvan a preguntar “qué quieres ser de mayor”. Quiero ser RE menor. O sol sostenido.
Lo clásico es decir “feliz”, ¿no? Pues quiero ser más todavía. Quiero que me importe menos quien soy. Ser más libre, más alegre…
¿Cómo le explicaríais a alguien que nunca ha estado qué es Baobab?

Yanet: Es un restaurante donde puedes disfrutar. Con cocina mediterránea, vegetariana y donde te puedes olvidar de que comes en un vegetariano.

Manu: El Baobab inicialmente fue como un sueño. En la práctica, fue un intento de salvar una situación familiar.

Yanet: Veníamos de un sueño de hacer una comida festiva… (Habían tenido un puesto en el Pirineos Sur donde servían comida vegetariana mexicana) Y queríamos un restaurante festivo, con comida festiva, donde se mezclase todo lo que nos apasiona; la música, el color…

Manu: …donde salirnos de la línea estricta y gris de lo que hasta entonces era la cocina vegetariana… Somos de la siguiente generación y había que darle otro estilo, agrandarla para que pudieran disfrutarla muchos tipos de gente, no sólo los iniciados.

Yanet: Queremos hacer comida divertida, disfrutar haciéndola. Nos encanta.

Manu: Hacer algo bueno para el mundo. Nuestra visión del vegetarianismo no es sólo por la salud o por una visión religiosa. Sino pensar que haces las cosas con el menor sufrimiento, en la medida de lo posible. Sin ser extremistas. Es una forma de encontrar maneras de vivir más acordes con lo que pensamos.

Yanet: Querría romper con toda la visión dura, de los años 70 y 80, de pensar que todo viene de la mente. Te das cuenta de que la alimentación es algo tan fisiológico, que tiene que venir del corazón, de la alegría de vivir,…

Manu: … de las tripas que te rugen

Yanet: … de que comas lo que comas, que esté hecho con amor, con alegría, con cariño. No es tanto la visión evangelizadora del vegetarianismo. Es hacer comida con cariño, con creatividad y con muchas ganas de fiesta. Para sentir, a parte de que es saludable, que estás comiendo de fiesta.

Manu: La comida es una reunión, es compartir, es un acto de intercambio de cosas, de energías, no sólo es tomar proteínas o aminoácidos. Hay que intentar cuidarla en todos los aspectos. Desde el origen del producto hasta la energía con la que cocinas o cómo pones el plato en la mesa. No somos perfectos y nunca puedes ser consciente de todo, pero al menos hay que intentarlo.

Ahora dais un paso más, queréis hacer cambios. ¿Por qué?

Manu: Desde fuera se percibirá un cambio de logo, de imagen corporativa, pero es más global. El gran cambio desde que nació Baobab en el 2005 fue el traslado a un local más grande. Pero para nosotros esto es importante también, porque implica mostrarnos, decidir qué nos gustaría enseñar al mundo. Así como el cambio de local fue muy llamativo, este es más interno. Pero yo entiendo que es como un florecimiento, porque queremos salir a fuera, participar, interactuar… Empezamos con redes sociales y eso es todo un reto de intercambio. Hay muchas posibilidades. Además, la imagen corporativa cambia y crea un mensaje propio que desafía… En este sentido, ya habíamos ido incorporando algunas cosas como los textos de los menús y otros detalles, pero ahora nos apetece jugar.

¿Creéis que se puede inspirar a través de la comida?

Manu: Con humildad, sí. Se puede inspirar de muchas maneras. Una sonrisa, un sabor, un contraste de colores,… La inspiración son muchas cosas. No sabes porqué en un momento dado algo te hace sentir mejor. No son combinaciones matemáticas.
Inspirar es un reto. Con muchísimo respeto y humildad, nos encantaría inspirar y a la vez aprender e inspirarnos.

Yanet: Yo creo que es un ejercicio cotidiano. Cada uno de nosotros hacemos un ejercicio de inspirarnos; dejándonos llevar, buscando qué cosas podrían sorprender. Y al final, recordar sensaciones y transmitirlas al plato.

Manu: Al final, es levantarse cada mañana y buscar qué te motiva.

Yanet: Es el latido del corazón, la voluntad de que cada mañana vas a conseguir hacer algo especial, algo bello. Cocinando también puedes tener esa oportunidad.

Recordad alguna cosa bonita que haya pasado en Baobab…

Yanet: Lo que más me gusta es ver cómo cada persona relaciona venir al restaurante con cosas que le han pasado en su vida… Hoy he hablado con una chica que me recordaba como ha ido viniendo a Baobab durante su peripecia para poder llegar a ser madre, ¡y por fin hoy venía con su hija de 9 meses!
Lo mejor es la cantidad de historias que pasan por aquí todos los días y tú, al final, humildemente, eres el facilitador. No es que pasen cosas grandiosas, aunque siempre nos reímos de que un día casi viene Tim Robins a comer… Yo prefiero las historias de la gente anónima.

Al final del día, al cerrar, ¿cómo os gusta iros a casa?

Manu: Yo suelo irme dando las gracias al restaurante. Es como si fuera un ente que tiene su propia vida. Y yo siempre le doy las gracias y me voy. Y ya está.

Yanet: Con el silbido de los Monty Pyton. Nana nana naaaa… ¿Cómo es?

Manu: “Mira siempre el lado bueno de la vida”

Yanet: Pues apunta eso, que me encanta.

Apuntado. Y también podemos apuntar que durante la entrevista, a Manu se le han quemado las lentejas. Que a los trobadores a veces se les olvidaba el verso…

 

Entrevista realizada por:
Óscar Sisteré Saureu y Amaia Rodrigo Arcay
Febrero 2014

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