Me gusta y no me gusta 2

Me gusta y no me gusta 2

ME GUSTA tocar el piano cuando estoy sola, siento que me transporta a un lugar que me acoge, me mece, me alimenta.

NO ME GUSTA que la gente me vea tocar porque entonces estoy más pendiente de hacerlo bien, de no equivocarme, pero sí me gusta que me escuchen.

ME GUSTA comer las patatas fritas con la mano, y no me refiero a las patatas de bolsa, no. Me refiero a las que pelamos, cortamos y freímos en la sartén. Me encanta cogerlas con mi pulgar e índice, elegir las menos tostadas, llevármelas a la boca y saborearlas. Saben mejor que con el tenedor. Saben mejor que las tertulias que ya no quiero ver en televisión, donde se ha puesto de moda gritar. Hablar bajo está mal visto, no está de moda, como comerse las patatas fritas con la mano.

NO ME GUSTA cuando alguien que está comiendo a mi lado, abre la boca de manera descarada y deja que veamos la comida triturada mezclada con su saliva. El mercado de pescado de Dakar tenía un olor tan fuerte que casi estaba permitido vomitar mientras paseabas, sin embargo, no había nadie masticando y exhibiendo sus dientes y su comida ensalivada.

ME GUSTA coger los higos directamente de las higueras, comérmelos y disfrutar su sabor y su aroma, me transporta a la infancia. En casa de mi abuela había una higuera.

ME MOLESTA no poder sostener los silencios que me incomodan. Como cuando llevo vaqueros y me aprieta la cinturilla por culpa de estos kilos de más que me he echado después de dejar de fumar. Me incomodan porque mi respiración no fluye, como no fluye en los silencios contenidos.

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